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Camaná Hermosa N° 14

Camaná Hermosa N° 14

viernes, 13 de abril de 2012

La yunta y el arado


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Por: Hugo Jesús Carpio Sacsi
Artículo publicado en la Revista Camaná Hermosa N° 2
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Antes el suelo era preparado a base de yuntas, la yunta la conformaba un par de bueyes o toros castrados. Los toros enteros no eran recomendables por peleadores y ariscos.
Los bueyes eran animales fornidos y muy bien alimentados unos dominaban el lado izquierdo y otros el lado derecho. Cuando por desconocimiento los cambiaban de sitio, el buey sufría mucho al tiempo de jalar la arada, habían caso que se revelaban contra el gañan y pese a los picaderazos que recibían no daban un solo paso. Por el eso el gañan antes de uncir la yunta tenía que percatarse cual iba al zurdo y cual al derecho. Para los pequeños agricultores era un poco difícil mantener una yunta, por eso mayormente criaban un solo buey. Cuando llegaba la campaña de preparación del suelo buscaban a otro agricultor, para conformar la yunta siempre que estos fueran el uno derecho y el otro zurdo. Una vez que estos agricultores terminaban el preparado del subsuelo, fletaban la yunta a otros agricultores que carecían de ella.
A estos bueyes se les uncía con un yugo hecho de madera de huarango, naranjo, molle, o de cualquier otra madera dura. El yugo era confeccionado por especialistas en estos menesteres. Debe conocerse que un yugo mal confeccionado malograba y maltrataba los cuernos de los bueyes. Los yugos llevaban en los extremos, dos coyuntas de cuero de vacuno o de lobo de mar. La coyunta era especie de cinta de 6 a 8 metros de largo por dos pulgadas de ancho. La función de este accesorio era asegurar firmemente el yugo en los cuernos de los bueyes. Una vez que la yunta ya estaba uncida, se colocaba al centro del yugo una gruesa cadena con eslabones de fierro y terminales en ganchos; uno servía para engancharlo al yugo y el otro al arado o apero.
El apero era un implemento agrícola de madera con una reja de fierro en punta que se introducía en el suelo a una profundidad de 30 cm. con esta herramienta que era tirada por los bueyes, se realizaba el arado del suelo.
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La yunta era guiada por un hombre al que se le conocía como Gañan. Esta persona llevaba consigo un accesorio especial llamado picadera. Que era una vara .de madera delgada de unos 3 metros de longitud y en la punta llevaba incrustado un clavo para dar los pequeños aguijonazos en las grupas y así mantenían la línea del surco. Para dar inicio al arado, el gañan se remangaba el pantalón hasta las rodillas aguijoneando los bueyes comenzaba el trabajo. En el fragor de esta faena el gañan con picadera en mano y para hacer prevalecer su mando lanzaba fortísimos vocablos tales como:
Toroooooooo, raaaaaayaa. surrrrrrrcooooo raaya, raya mier.... raya carajo…... estos vocablos repercutían con toda claridad en 5 o 6 cuadras a la redonda, eran expresiones varoniles nacidas del pecho sudoroso de aquel hombre rudo del campo. Recuerdo que cuando niños estas voces retumbaban en nuestros oídos y hasta gusto nos daba escucharlas. Cuando los agricultores de antaño preparan sus terrenos había muchísimos gañanes guiando a sus yuntas y el coro de estas potentes expresiones eran escuchados aquí, allá, y mucho más allá.
Una vez que se terminaba de arar se esperaba cinco días hasta que la tierra se pusiera a punto. Luego se pasaba la rastra, herramienta totalmente de fierro, de forma triangular compuesta de 60 garfios, puntas de fierro de 20 a 30 centímetros. Estos servían para desmenuzar y mullir el terreno, además servía para sacar la grama u otras malezas enterradas.
Cabe señalar que para arar un terreno de un topo se demoraba 8 horas, mientras que ahora un tractor solamente requiere de 1 hora y cinco minutos. Todo ha cambiado con la mecanización pero los recuerdos quedan impregnados como una huella indeleble en los corazones de los agricultores y jornaleros de aquel hermoso ayer.

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